{"id":323,"date":"2025-10-27T14:12:19","date_gmt":"2025-10-27T14:12:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/?p=323"},"modified":"2025-10-27T14:12:21","modified_gmt":"2025-10-27T14:12:21","slug":"citadel-vs-ghamak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/citadel-vs-ghamak\/","title":{"rendered":"Citadel Vs Ghamak"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201cEn la sombr\u00eda oscuridad del lejano futuro, s\u00f3lo hay guerra\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Y una pila de miniaturas sin destroquelar que me produce mucha ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Buena parte del hobby de los mo\u00f1ecos consiste en personalizar las miniaturas. Durante d\u00e9cadas, los aficionados han modificado figuras con masilla verde, limas, piezas sueltas y pintura, transformando un producto estandarizado en algo \u00fanico. Esa pr\u00e1ctica artesanal forma parte del ADN del wargaming desde mucho antes de que la industria descubriera su rentabilidad. Pero en los \u00faltimos diez a\u00f1os, la irrupci\u00f3n de las impresoras 3D ha multiplicado exponencialmente las posibilidades creativas de la gente que, en vez de manos, tenemos mu\u00f1ones. Lo que antes era lento y limitado hoy est\u00e1 al alcance de cualquiera con un archivo STL, una impresora 3D y un poco de tiempo libre. Y esa transformaci\u00f3n silenciosa ha terminado por abrir una grieta profunda entre la comunidad y la empresa que domina el sector.<\/p>\n\n\n\n<p>Acomp\u00e1\u00f1enme para esa estremecedora historia de terror, hipocres\u00eda y gente con una higiene corporal discutible.<\/p>\n\n\n\n<p>Games Workshop \u2013 Citadel, la empresa responsable de Warhammer y que acapara un 90% del mercado del wargamming a nivel mundial \u2013 fuente, \u201cmy tanned balls\u201d- ha demandado al estudio italiano <a href=\"https:\/\/www.ghamak.com\/\">Ghamak<\/a>, especializado en esculturas 3D imprimibles, por \u201cconcorrenza sleale\u201d, <strong>competencia desleal<\/strong> seg\u00fan el art\u00edculo 2.598 del C\u00f3digo Civil italiano. No es la primera vez que GW intenta proteger su dominio sobre Warhammer, pero esta vez -al igual que en el pleito de Chaperhouse syudios, del que hablaremos otro d\u00eda- no va tras copias exactas salidas de un taller de resina de Shenzhen -al que s\u00f3lo se tiene acceso a trav\u00e9s de una discreta ML-: acusa a Ghamak de beneficiarse sistem\u00e1ticamente de su inversi\u00f3n en Propiedad Intelectual a trav\u00e9s de un cat\u00e1logo que, sin reproducir signos distintivos, resulta funcionalmente intercambiable con el suyo. Esta v\u00eda legal evita la necesidad de demostrar infracciones pieza a pieza: basta con alegar que la actividad econ\u00f3mica del demandado se basa en \u201cparasitismo\u201d \u2014aprovechar la reputaci\u00f3n y el trabajo ajeno sin un esfuerzo equivalente.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es llamativo porque Ghamak no es cualquier escultor. Lleva a\u00f1os ofreciendo l\u00edneas completas de miniaturas \u201ccompatibles\u201d, muchas inspiradas en facciones ic\u00f3nicas, bien conocidas por jugadores de Warhammer. No se trata de bits sueltos o gui\u00f1os puntuales -como lo era Chaper House-: es un cat\u00e1logo paralelo capaz de equipar un ej\u00e9rcito entero, vendiendo por fuera del circuito oficial. Y eso, desde la perspectiva jur\u00eddica italiana, encaja en el molde perfecto de la competencia parasitaria. No hace falta confusi\u00f3n de marca ni plagio literal: basta con demostrar que la estrategia comercial depende de la existencia del competidor dominante. En este caso, GW.<\/p>\n\n\n\n<p>La iron\u00eda es obvia para cualquiera que haya prestado atenci\u00f3n a su historia. La empresa brit\u00e1nica nunca se caracteriz\u00f3 por su imaginaci\u00f3n virginal. Los Necrones nacieron como copias directas de los Terminators de James Cameron, los Tiranidos lo eran de Alien de Giger y Scott, los Arbites son un calco amable de los jueces de Mega City One \u2013 GW era la depositaria d ellos derechos para un juego de miniaturas del Juez Dredd en los 80-. Y en los conceptos pasa lo mismo: el Imperio de la Humanidad bebe de Dune y el Caos surge en l\u00ednea directa de Michael Moorcock. Warhammer naci\u00f3 mezclando tropos ajenos y construyendo con ellos un lenguaje visual potente. Y hoy, tras d\u00e9cadas de apropiaci\u00f3n, exige a otros lo que nunca hizo.<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n de la competencia desleal como estrategia legal no es casual. Litigar por copyright obliga a demostrar qu\u00e9 pieza fue copiada, cu\u00e1ndo, con qu\u00e9 originalidad y bajo qu\u00e9 derechos. La figura del parasitismo permite en cambio un ataque m\u00e1s amplio y econ\u00f3mico: no se discute la forma de una hombrera, sino la l\u00f3gica entera de un negocio. Si GW logra que un tribunal italiano confirme que Ghamak vive de su inversi\u00f3n creativa, el golpe ser\u00e1 devastador para un sector de escultores independientes que floreci\u00f3 gracias a la impresi\u00f3n 3D. No se trata de un simple pleito comercial: es una declaraci\u00f3n de intenciones sobre qui\u00e9n manda en el hobby.<\/p>\n\n\n\n<p>Italia es un terreno f\u00e9rtil para esta jugada. El art\u00edculo 2.598 del C\u00f3digo Civil permite sancionar conductas que, sin ser infracci\u00f3n cl\u00e1sica de marca o autor, se consideren contrarias a la \u201ccorrettezza professionale\u201d. Basta con probar que una empresa basa su actividad en colgarse de otra. Ghamak, con un cat\u00e1logo construido alrededor de equivalentes funcionales, es el blanco perfecto para establecer un precedente que disuada a otros. GW no necesita demostrar que invent\u00f3 nada; s\u00f3lo que otros est\u00e1n monetizando su universo est\u00e9tico. Es una maniobra quir\u00fargica: un caso bien escogido, un tribunal favorable y una doctrina jur\u00eddica flexible.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los escultores 3D, la amenaza es clara. Hasta ahora han operado en una zona gris: evitando marcas registradas, cambiando detalles visuales y confiando en que la diversidad estil\u00edstica bastar\u00eda para blindarlos. Pero si un juez dicta que basta con \u201caprovechar la inversi\u00f3n\u201d para que exista parasitismo, el margen se reduce dr\u00e1sticamente. La est\u00e9tica compartida se vuelve un campo minado. Y si GW gana, no ser\u00e1 necesario demandar a todos: bastar\u00e1 con este caso para intimidar al resto.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraste con el pasado de GW es dif\u00edcil de ignorar. La empresa ha prosperado durante d\u00e9cadas construyendo sobre ideas ajenas. Lo hizo en un momento en que las fronteras de la propiedad intelectual eran m\u00e1s difusas, cuando los universos de ciencia ficci\u00f3n eran patrimonio cultural informal m\u00e1s que activo legal. Hoy, con el derecho europeo reforzando la protecci\u00f3n de dise\u00f1os y ampliando el alcance de la competencia desleal, GW puede usar herramientas que antes no exist\u00edan para blindar un ecosistema que, parad\u00f3jicamente, se form\u00f3 gracias a la porosidad de esas mismas fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso recuerda inevitablemente a Chapterhouse Studios, el pleito estadounidense que acab\u00f3 en un veredicto mixto -y que acab\u00f3 quebrando al rat\u00f3n-: GW gan\u00f3 algunos puntos, pero no logr\u00f3 monopolizar un estilo. El derecho italiano es diferente. La noci\u00f3n de parasitismo ofrece una ruta m\u00e1s c\u00f3moda para una gran empresa: en vez de probar originalidad pieza a pieza, basta con convencer al tribunal de que la otra parte vive de su sombra. Y en este caso, Ghamak ha hecho lo bastante visible y estructurado como para servir de ejemplo. No es un enemigo al azar: es un aviso para toda una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja es que GW intenta embotellar un r\u00edo que lleva d\u00e9cadas fluyendo. Warhammer es un lenguaje visual compartido, no s\u00f3lo un cat\u00e1logo de productos. Sus jugadores, sus fans, sus creadores independientes han contribuido a expandirlo m\u00e1s all\u00e1 de lo que la empresa por s\u00ed sola podr\u00eda haber hecho. Pero el derecho no est\u00e1 dise\u00f1ado para premiar comunidades difusas: favorece a quienes tienen estructura, abogados y capacidad de litigar. Y en esa asimetr\u00eda, GW juega con ventaja.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el juez italiano dicte sentencia \u2014o incluso antes\u2014 el ecosistema del hobby puede cambiar. Si GW gana, el efecto disuasorio ser\u00e1 inmediato: menos creadores, menos diversidad, m\u00e1s miedo. Si pierde, los escultores ganar\u00e1n un poco de ox\u00edgeno y la empresa aprender\u00e1 que no todo se puede domesticar. Mientras tanto, en las mesas de juego seguir\u00e1n despleg\u00e1ndose ej\u00e9rcitos h\u00edbridos, mezcla de pl\u00e1stico oficial y proxies caseros. Como siempre. Porque antes de que GW proclamara su derecho divino sobre estos mundos imaginarios, ya est\u00e1bamos jugando con ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn la sombr\u00eda oscuridad del lejano futuro, s\u00f3lo hay guerra\u201d. Y una pila de miniaturas sin destroquelar que me produce mucha ansiedad. Buena parte del hobby de los mo\u00f1ecos consiste en personalizar las miniaturas. 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