{"id":238,"date":"2025-06-30T10:18:15","date_gmt":"2025-06-30T10:18:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/?p=238"},"modified":"2025-06-30T10:18:17","modified_gmt":"2025-06-30T10:18:17","slug":"la-yihad-butleriana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/la-yihad-butleriana\/","title":{"rendered":"La Yihad Butleriana"},"content":{"rendered":"\n<p>Hasta hace un par de a\u00f1os, la Inteligencia Artificial era vista desde el mundo jur\u00eddico como un asunto marginal, algo propio de ingenieros y estad\u00edsticos, sin relaci\u00f3n con el razonamiento jur\u00eddico. Una curiosidad t\u00e9cnica, ajena a la gram\u00e1tica del Derecho. Pero hoy, los modelos de IA no solo est\u00e1n presentes en la sociedad: son cada vez m\u00e1s determinantes. Y el ecosistema legal no es una excepci\u00f3n. La IA no solo ha entrado en la pr\u00e1ctica jur\u00eddica: ha comenzado a reformularla desde dentro, con una velocidad inquietante, con una ambig\u00fcedad estructural, y con consecuencias que apenas alcanzamos a comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja es esta: pronto nos escandalizaremos al saber que un juez ha redactado sus sentencias con la ayuda de ChatGPT, Pero no alzamos ni una ceja cuando muchos de ellos redactan sus resoluciones a trav\u00e9s de asistentes an\u00f3nimos. Cambian las herramientas, pero la falta de transparencia sigue siendo el verdadero problema.<\/p>\n\n\n\n<p>Las herramientas de IA ya intervienen en tareas que antes requer\u00edan horas \u2013 y muchos ojos\u2013 de lectura y criterio experto: revisi\u00f3n y comparaci\u00f3n de diferentes versiones de contratos, an\u00e1lisis de jurisprudencia, estimaci\u00f3n de riesgos, generaci\u00f3n de borradores procesales. Hoy, plataformas capaces de cribar miles de documentos en segundos se est\u00e1n convirtiendo en el nuevo est\u00e1ndar profesional y lo que ayer era excepci\u00f3n, casi una curiosidad, hoy es rutina. Plataformas como Luminance, que detecta riesgos en contratos complejos -esos que antes necesitaban de 25 profesionales busc\u00e1ndoles las vueltas-, o Harvey AI, el asistente legal que ya utilizan firmas como Allen &amp; Overy -uno de los despachos de abogados m\u00e1s poderosos del mundo-, son solo ejemplos de esta transformaci\u00f3n acelerada<strong>.<\/strong> Pero esto no significa necesariamente que la tecnolog\u00eda sea algo \u201cbueno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los primeros problemas estructurales es el acceso desigual. Las tecnolog\u00edas de LegalTech no son de libre acceso: requieren inversi\u00f3n, licencia, capacitaci\u00f3n. Es decir, privilegio. Como siempre, los grandes despachos disponen de herramientas que permiten simular escenarios judiciales, modelar decisiones y afinar estrategias con una precisi\u00f3n t\u00e9cnica que multiplica sus ventajas. Mientras tanto, buena parte del resto del ecosistema \u2014profesionales independientes, peque\u00f1os bufetes, incluso algunos operadores p\u00fablicos\u2014 queda al margen. La vieja m\u00e1xima de que \u00abel buen abogado conoce la ley, pero el gran abogado conoce al juez\u00bb se est\u00e1 reescribiendo: hoy, el gran abogado tiene la IA m\u00e1s grande *<em>gui\u00f1o, gui\u00f1o, codazo, codazo<\/em>*.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo problema es el sesgo. No es nuevo, pero es m\u00e1s peligroso cuando se enmascara bajo una supuesta neutralidad matem\u00e1tica. Los sistemas de IA aprenden de datos hist\u00f3ricos: resoluciones, sentencias, doctrinas pasadas. Pero esos datos arrastran prejuicios, discriminaciones e inercias, cuando no directamente los intereses de los fondos que las han programado, que no desaparecen por ser digitalizados. La justicia algor\u00edtmica, lejos de corregir errores del pasado, tiende a reforzarlos. Y lo hace sin deliberaci\u00f3n y sin responsabilidad. Lo que antes requer\u00eda argumentaci\u00f3n, ahora se ejecuta como una estad\u00edstica. El sesgo se automatiza. <strong>Casos como el de ROSS Intelligence, cerrado tras una disputa legal con Thomson Reuters, muestran que incluso la infraestructura sobre la que se entrenan estas IA est\u00e1 sujeta a disputas de poder m\u00e1s que a principios de justicia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tercero: la dependencia t\u00e9cnica. A medida que normalizamos el uso de IA para tareas ordinarias y cr\u00edticas, desplazamos la funci\u00f3n argumentativa hacia lo automatizable. El criterio personal y profesional corre el riesgo de atrofiarse. El abogado, de transformarse en operador de plataforma, el juez en un perif\u00e9rico del algoritmo. Cuando el an\u00e1lisis de viabilidad lo ofrece una m\u00e1quina, \u00bfqu\u00e9 espacio queda para el criterio, la intuici\u00f3n o incluso la creatividad jur\u00eddica? La profesi\u00f3n puede terminar reducida a una interfaz de resultados previsibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuarto: la privacidad. Muchos sistemas de IA requieren subir documentaci\u00f3n a la nube, compartir datos en servidores ajenos, aceptar condiciones de uso opacas. En ese proceso, lo que est\u00e1 en juego no es solo la confidencialidad, sino el n\u00facleo mismo del secreto profesional. La eficiencia t\u00e9cnica no puede servir como coartada para vaciar de contenido los principios \u00e9ticos b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de esto deber\u00eda conducir a una posici\u00f3n tecn\u00f3foba o anti-maquinista. La IA, bien empleada, permite mejorar la calidad del trabajo, reducir errores, acelerar procesos y \u2014potencialmente\u2014 democratizar el acceso al conocimiento jur\u00eddico. Pero para que eso ocurra, hay que regular. Hay que vigilar. Y hay que formar a todos sus operadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Es urgente una alfabetizaci\u00f3n jur\u00eddica y tecnol\u00f3gica conjunta. No solo saber usar estas herramientas, sino entender qu\u00e9 hacen, c\u00f3mo lo hacen, y a qu\u00e9 renuncias se incurre al confiar en ellas. Transparencia algor\u00edtmica. Supervisi\u00f3n humana. Auditor\u00eda p\u00fablica. Formaci\u00f3n transversal. Y, sobre todo, una \u00e9tica profesional que no se deje deslumbrar por la novedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Derecho no puede reducirse a una operaci\u00f3n de c\u00e1lculo. La justicia no puede depender de una probabilidad. La argumentaci\u00f3n jur\u00eddica no puede transformarse en la ejecuci\u00f3n de patrones estad\u00edsticos. Si el modelo predictivo desplaza al criterio, el Derecho pierde su capacidad cr\u00edtica. Y si esa p\u00e9rdida se naturaliza, lo que queda es un simulacro de justicia: m\u00e1s veloz, m\u00e1s eficiente y obediente. Pero mucho menos justo.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate no es si la IA debe entrar en el Derecho: ya lo ha hecho. El debate real es si vamos a gobernarla o a permitir que nos gobierne. Si vamos a exigirle que rinda cuentas o vamos a obedecerla por comodidad. Si queremos un Derecho aumentado por la tecnolog\u00eda o una tecnolog\u00eda que devore el Derecho desde dentro. Esa batalla ya ha empezado. Y no podemos permitirnos llegar tarde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta hace un par de a\u00f1os, la Inteligencia Artificial era vista desde el mundo jur\u00eddico como un asunto marginal, algo propio de ingenieros y estad\u00edsticos, sin relaci\u00f3n con el razonamiento jur\u00eddico. Una curiosidad t\u00e9cnica, ajena a la gram\u00e1tica del Derecho. 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