{"id":174,"date":"2025-05-14T14:00:55","date_gmt":"2025-05-14T14:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/?p=174"},"modified":"2025-05-14T14:01:31","modified_gmt":"2025-05-14T14:01:31","slug":"furta-veneris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/furta-veneris\/","title":{"rendered":"Furta Veneris"},"content":{"rendered":"\n<p>El Parque de El Capricho de Madrid es, b\u00e1sicamente, lo que pasa cuando una duquesa ilustrada del siglo XVIII se aburre mucho y decide plantar \u00e1rboles, poner estatuas, construir un laberinto y montar ruinas. Lo hizo Mar\u00eda Josefa Pimentel, duquesa de Osuna, que adem\u00e1s de tener un nombre de marquesa de novela g\u00f3tica, era una se\u00f1ora con pasta, gusto-para la \u00e9poca- &nbsp;y m\u00e1s neuronas activas que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos. Ella no solo paseaba por salones recitando versos de Rousseau: tambi\u00e9n encargaba esculturas, trazaba jardines y financiaba tertulias ilustradas en las que probablemente se hablaba de la Revoluci\u00f3n Francesa mientras se merendaban bizcochos. (Ello no invalida lo que dir\u00eda Miguel Maldonado).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-5.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"535\" src=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-175\" srcset=\"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-5.png 900w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-5-300x178.png 300w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-5-768x457.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Durante a\u00f1os, el Capricho fue su capricho. Literalmente. Una finca de 14 hect\u00e1reas a las afueras de Madrid \u2014en lo que hoy es la Alameda de Osuna, que entonces era un secarral m\u00e1s que una zona residencial\u2014 transformada en un jard\u00edn de delicias neocl\u00e1sicas con templetes, casitas, lagos, columpios aristocr\u00e1ticos y esculturas mitol\u00f3gicas, todo muy elegante y muy <em>Bridgerton<\/em>. Todos los a\u00f1os hac\u00eda una ampliaci\u00f3n de los jardines o encargaba una nueva obra. En resumen: el sue\u00f1o h\u00famedo de un paisajista con influencias de Versalles y un presupuesto \u2014casi\u2014 sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-7.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"918\" height=\"612\" src=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-7.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-177\" srcset=\"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-7.png 918w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-7-300x200.png 300w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-7-768x512.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 918px) 100vw, 918px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Y entonces, como suele pasar, la se\u00f1ora se muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La herencia pas\u00f3 de manos en manos, y el siguiente cap\u00edtulo se titula: \u201cC\u00f3mo destruir una fortuna en tiempo r\u00e9cord sin necesidad de criptomonedas\u201d. El nieto de la Duquesa, Pedro de Alc\u00e1ntara, hered\u00f3 la hacienda, pero no dej\u00f3 descendencia. Luego vino Mariano T\u00e9llez-Gir\u00f3n, duque de Osuna versi\u00f3n decadente, que decidi\u00f3 que mantener un jard\u00edn hist\u00f3rico no daba tanta satisfacci\u00f3n como organizar org\u00edas y cazar deudas. Resultado: en 1896 el parque acab\u00f3 subastado y repartido como si fuera la pi\u00f1ata de la aristocracia en bancarrota.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed es donde entra el capitalismo. Ese sistema econ\u00f3mico tan eficiente que convierte cualquier cosa en propiedad privada si le pones suficiente dinero encima. El Capricho fue comprado por los Bauer Landauer, una familia de banqueros que s\u00ed, ten\u00edan m\u00e1s dinero que gusto paisaj\u00edstico. \u00bfEl parque sobrevivi\u00f3? T\u00e9cnicamente s\u00ed. \u00bfLas obras que conten\u00eda? No tanto. De hecho, muchas de ellas empezaron a desaparecer discretamente, como si fueran adolescentes fug\u00e1ndose de casa. Un busto por aqu\u00ed, una escultura mitol\u00f3gica por all\u00e1. Nada que objetar; al fin y al cabo, eran de propiedad privada, \u00bfno? Probablemente fueran a las residencias de los Bauer, donde acabaron desperdigadas por las diferentes ramas de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00e9cadas despu\u00e9s, con la Guerra Civil como tel\u00f3n de fondo, el parque fue convertido en el puesto de mando militar republicano para la defensa de Madrid: la famosa \u201cposici\u00f3n Jaca\u201d. Se cavaron b\u00fankeres -que a veces nos dejan visitar-, se montaron trincheras y, como quien no quiere la cosa, se taparon siglos de historia con cemento armado. Tras la guerra, El Capricho qued\u00f3 abandonado, medio ruina, medio jard\u00edn de los horrores. Pero incluso en ese estado fue v\u00edctima de una avaricia refinada: la de ciertos coleccionistas privados. Porque si algo aman algunos coleccionistas, es tener m\u00e1s arte que nadie. Y m\u00e1s a\u00fan, que nadie lo tenga.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed llegamos al verdadero centro de esta historia: los millonarios con conciencia est\u00e9tica. Ese grupo selecto de personas que, al parecer, creen que el patrimonio hist\u00f3rico existe para decorar sus salones privados o, en su versi\u00f3n m\u00e1s c\u00ednica, para elevar el precio de su fondo de inversi\u00f3n. Pongamos nombre: Alicia Koplowitz. Empresaria, coleccionista, mecenas, fil\u00e1ntropa. Tambi\u00e9n, leg\u00edtima propietaria (o al menos poseedora) de la Venus de la Alameda, escultura original de Juan Ad\u00e1n que durante d\u00e9cadas decor\u00f3, primero el templete principal y luego el Abejero del parque. Y que, tras su alegre exilio post-subasta, acab\u00f3 en su colecci\u00f3n privada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-8.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"404\" height=\"520\" src=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-8.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-178\" srcset=\"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-8.png 404w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-8-233x300.png 233w\" sizes=\"auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Claro, alguien dir\u00e1: \u201cPero Alicia don\u00f3 una r\u00e9plica al Ayuntamiento\u201d. Y es cierto. Don\u00f3 una copia exacta, hecha con esmero, devoci\u00f3n y resina. \u00bfY el original? Se qued\u00f3 donde estaba: en su casa. La jugada es maestra: tienes el arte, te presentas como benefactora, y encima todo el mundo te aplaude. Es como robarse un Rembrandt y luego donar una postal enmarcada al museo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no es la \u00fanica. Otros bustos, estatuas y mobiliarios del parque acabaron en casas de coleccionistas privados cuya identidad se mantiene en ese tipo de anonimato que solo se logra con millones de euros y una sociedad pantalla en Luxemburgo. Nadie sabe muy bien c\u00f3mo salieron esas piezas, ni qui\u00e9n las vendi\u00f3, ni en qu\u00e9 momento pasaron de ser patrimonio com\u00fan a objeto de decoraci\u00f3n en un \u00e1tico de Recoletos. Lo que s\u00ed sabemos es que el Ayuntamiento de Madrid ha intentado recuperar lo que puede, como quien recoge piezas de un jarr\u00f3n roto con superglue y optimismo institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 80 y 90 se impuls\u00f3 una restauraci\u00f3n seria del parque. Se rehabilitaron edificios, se replantaron zonas enteras y se busc\u00f3 reconstruir la esencia del jard\u00edn original. Algunas obras fueron recuperadas, otras se reconstruyeron con buen criterio. Pero muchas no volver\u00e1n jam\u00e1s, porque est\u00e1n en manos de personas que creen que amar el arte significa poseerlo. No conservarlo en contexto. No compartirlo. Poseerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El coleccionismo privado tiene una reputaci\u00f3n dorada: mecenas, salvadores, custodios de la cultura. Pero, en realidad, muchas veces tambi\u00e9n son parte del problema. Son quienes acaparan, quienes subastan, quienes ven en una estatua de 1789 una inversi\u00f3n fiscalmente deducible. El caso de El Capricho es ilustrativo no solo por lo que pas\u00f3, sino por lo que sigue pasando: la apropiaci\u00f3n lenta, invisible y perfectamente legal de lo que deber\u00eda ser de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Alicia Koplowitz tiene derecho a tener una colecci\u00f3n de arte. Claro que s\u00ed. Pero tambi\u00e9n tenemos derecho a preguntar por qu\u00e9 esa Venus, creada para un espacio p\u00fablico, sigue encerrada en un sal\u00f3n privado mientras se nos ofrece una r\u00e9plica como si fu\u00e9ramos turistas en Las Vegas. No se trata de moralismo barato. Se trata de sentido com\u00fan, de \u00e9tica patrimonial, de no confundir mecenazgo con \u201cyo lo vi primero\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-9.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"624\" src=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-9.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-179\" srcset=\"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-9.png 624w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-9-300x300.png 300w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-9-150x150.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El Capricho, a pesar del total pasotismo institucional, sigue en pie. Sus caminos vuelven a ser transitables \u2014algunos\u2014, sus estatuas (las que quedan) relucen, sus \u00e1rboles crecen. Pero hay ausencias que se notan. Y no importa cu\u00e1ntas r\u00e9plicas se planten: el vac\u00edo sigue ah\u00ed, testimonio de un expolio elegante, de ese saqueo con guante blanco que convierte lo com\u00fan en lujo y lo hist\u00f3rico en propiedad privada.<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00f3xima vez que pasees por El Capricho, mira las estatuas. Las originales. Las r\u00e9plicas. Piensa en cu\u00e1ntas faltan. Y luego piensa en cu\u00e1ntas est\u00e1n encerradas, admiradas en silencio por alguien que cree que comprar arte es lo mismo que protegerlo. No lo es. Comprar no es cuidar. Y donar una copia no te absuelve del robo original.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Parque de El Capricho de Madrid es, b\u00e1sicamente, lo que pasa cuando una duquesa ilustrada del siglo XVIII se aburre mucho y decide plantar \u00e1rboles, poner estatuas, construir un laberinto y montar ruinas. 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