{"id":171,"date":"2025-05-09T08:28:43","date_gmt":"2025-05-09T08:28:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/?p=171"},"modified":"2025-05-09T08:28:43","modified_gmt":"2025-05-09T08:28:43","slug":"now-what-im-gonna-say-may-sound-indelicate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/now-what-im-gonna-say-may-sound-indelicate\/","title":{"rendered":"Now what I&#8217;m gonna say may sound indelicate"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/2022\/08\/07\/eCMYQVOIg_720x0__1.jpg\" alt=\"Multaron a tres tuiteros por desear la muerte de un ni\u00f1o con c\u00e1ncer\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Cada vez que alguien dice algo provocador en redes sociales, Dios mata a un gatito y buena parte del universo levanta el dedo acusador. No siempre por el mensaje en s\u00ed \u2014que puede ser discutible, ir\u00f3nico, torpe o incluso desagradable\u2014 sino por la velocidad con la que aparece la exigencia de que alguien sea cancelado, procesado o silenciado. Como si disentir, provocar o incomodar fuese lo mismo que delinquir. Como si opinar fuera peligroso, si molesta a alguien. Como si la libertad de expresi\u00f3n debiera ser un derecho administrado por el algoritmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por fortuna, la libertad de expresi\u00f3n existe. Incluso en sitios como Twitter -X-. Incluso en los comentarios de una noticia. Incluso cuando es inc\u00f3moda, provocadora o molesta. Especialmente en medios con los que no comulgamos, porque este no es un fen\u00f3meno exclusivo de izquierdas de derechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos acostumbrado a pensar que lo digital deber\u00eda ser m\u00e1s \u201climpio\u201d que la vida real. Como si la red tuviera que estar libre de contradicciones, de conflictos, de iron\u00eda. De ah\u00ed que nos congratulemos que sitios como Bluesky sean peque\u00f1os remansos de paz y no el salvaje oeste que era Twitter en 2012. Pero al final, las redes son plazas p\u00fablicas, caf\u00e9s, pasillos de universidad donde nos vamos a encontrar con un sujeto que, simplemente, nos cae mal y con el que tenemos que convivir. Lugares donde las ideas compiten, y a veces chocan. Pero no todo lo que choca es punible.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace tiempo que la libertad de expresi\u00f3n dej\u00f3 de ser entendida como un derecho para convertirse en trinchera. A menudo, en nombre del bien, se exige la censura contra quienes no comulgan con nosotros. A menudo, en nombre de la sensibilidad, se exige silencio. Pero la libertad de expresi\u00f3n no es solo un derecho para decir lo que gusta, sino, sobre todo, para proteger lo que incomoda. Porque lo que gusta no necesita defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dice la Constituci\u00f3n, en su art\u00edculo 20. Y lo recuerda el Tribunal Constitucional en su STC 177\/2015, donde establece que \u201cla libertad de expresi\u00f3n comprende no solo la difusi\u00f3n de ideas pac\u00edficas, sino tambi\u00e9n aquellas que pueden molestar, inquietar o disgustar a una parte de la sociedad\u201d. Una sociedad democr\u00e1tica no solo tolera el conflicto: lo necesita para no atrofiarse. Por eso siempre me he sentido incomodo con esa afirmaci\u00f3n que dice que \u201ca los nazis no se les discute, se les combate\u201d. A veces es necesario que suelten su tonter\u00eda para poder se\u00f1alarle con el dedo y decirle \u201cpero qu\u00e9 tonto eres\u201d, sin necesidad de pasar por la comisar\u00eda a poner una denuncia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa doctrina bebe directamente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que desde el caso <em>Handyside vs. Reino Unido<\/em> (1976) insiste en que la libertad de expresi\u00f3n \u201cprotege no solo las ideas bien recibidas, sino tambi\u00e9n aquellas que ofenden, chocan o perturban\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00ed: eso incluye bromas. Incluye iron\u00eda. Incluye s\u00e1tira pol\u00edtica. Incluye arte. Incluye tuits. Incluye cosas con las que no estar\u00edamos de acuerdo ni en un mill\u00f3n de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Cassandra Vera lo ilustra a la perfecci\u00f3n: condenada inicialmente por enaltecimiento del terrorismo por tuits sobre Carrero Blanco (como: \u201cETA impuls\u00f3 una pol\u00edtica contra los coches oficiales combinada con un programa espacial\u201d), termin\u00f3 siendo absuelta por el Supremo, que consider\u00f3 que sus mensajes, aunque de mal gusto, estaban amparados por la libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n lo ha dicho la Audiencia Provincial de Madrid al archivar la causa contra el humorista Quequ\u00e9, acusado de incitar al odio religioso por bromear sobre el Valle de los Ca\u00eddos y los abusos clericales. El tribunal fue claro: la s\u00e1tira en contexto humor\u00edstico no constituye discurso de odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00ed, hay l\u00edmites. El art\u00edculo 510 del C\u00f3digo Penal establece el delito de odio cuando hay incitaci\u00f3n directa o indirecta a la violencia o la discriminaci\u00f3n contra colectivos. Y s\u00ed, esos l\u00edmites deben aplicarse con firmeza cuando lo que se dice promueve agresiones o degrada sistem\u00e1ticamente a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1, por ejemplo, la condena de la Audiencia de M\u00e1laga a siete personas por una campa\u00f1a de mensajes en redes que criminalizaba a menores migrantes. Un tuit dec\u00eda: \u201cHabr\u00e1 que hacer limpieza \u00e9tnica con estos delincuentes de MENA\u201d. En ese caso, no hab\u00eda s\u00e1tira ni contexto cr\u00edtico: hab\u00eda una deshumanizaci\u00f3n sistem\u00e1tica que s\u00ed vulnera el marco penal.<\/p>\n\n\n\n<p>O el caso del tuitero condenado por insultar brutalmente a Adri\u00e1n Hinojosa, un ni\u00f1o con c\u00e1ncer: \u201cQue se muera el torero de mierda, seguro que se lo merece por disfrutar matando animales\u201d. El Tribunal Supremo ratific\u00f3 la sanci\u00f3n, recordando que la dignidad no es un derecho disponible, ni siquiera en clave \u201cde humor negro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todos los casos son iguales. No todo lo que incomoda es odio. No toda cr\u00edtica es incitaci\u00f3n. No toda iron\u00eda es violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hay tambi\u00e9n casos frontera, m\u00e1s controvertidos, donde los l\u00edmites se difuminan. Pensemos en los raperos Has\u00e9l o Valt\u00f2nyc: ambos condenados por letras de canciones con mensajes que mezclaban insulto, cr\u00edtica pol\u00edtica, referencias a la violencia y a la monarqu\u00eda. En sus casos, el debate no es si lo dicho era ofensivo \u2014lo era\u2014 sino si ese tipo de discurso debe ser castigado penalmente o protegido por el derecho a la provocaci\u00f3n art\u00edstica y la cr\u00edtica institucional. El caso de Valt\u00f2nyc incluso ha llegado al Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea, que cuestiona si la legislaci\u00f3n espa\u00f1ola sobre injurias a la Corona es compatible con los est\u00e1ndares europeos de libertad de expresi\u00f3n. Son esos los escenarios en los que m\u00e1s se necesita un marco jur\u00eddico sensible, proporcionado y evolutivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo problem\u00e1tico es cuando se empieza a equiparar \u201cofender\u201d con \u201cdelinquir\u201d. Cuando se cree que toda disidencia debe sancionarse. Cuando se pide c\u00e1rcel por una canci\u00f3n, por una broma, por una vi\u00f1eta o por un tuit ir\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p>No es censura que la ley sancione al que incita a pegar una paliza. Pero s\u00ed es jur\u00eddicamente peligroso convertir cada expresi\u00f3n impopular o de mal gusto en una querella. Y ah\u00ed entra la necesaria proporcionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Audiencia Nacional archiv\u00f3 la causa contra unos titiriteros por enaltecimiento del terrorismo se\u00f1alando que la aparici\u00f3n de la pancarta en la obra &#8216;La Bruja y Don Crist\u00f3bal&#8217; que dec\u00eda \u201cGora alka-ETA\u201d era acorde con el contexto que marca el \u00abguion y la grabaci\u00f3n, en lenguaje esperanto y ante un p\u00fablico infantil\u00bb<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><a href=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.bloj.net\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-4-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-172\" srcset=\"https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-4-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-4-300x169.png 300w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-4-768x432.png 768w, https:\/\/www.bloj.es\/tow\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-4.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Mientras tanto, cada vez que alguien publica algo controvertido, aparece el coro de \u201cdenunciadlo ya\u201d. Como si la justicia penal fuese un bot\u00f3n de p\u00e1nico ante cualquier incomodidad ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en paralelo, las plataformas digitales \u2014donde este debate se juega a diario\u2014 siguen sin asumir del todo su papel. Amplifican lo viral sin filtrar lo veraz, promueven el esc\u00e1ndalo antes que el contexto. En Europa se avanza con el Digital Services Act, que obliga a las grandes plataformas a ser m\u00e1s transparentes con los algoritmos, a actuar frente a contenidos ilegales, pero tambi\u00e9n a proteger la libertad de expresi\u00f3n. La censura algor\u00edtmica es tan preocupante como la impunidad. Y no hay reglas claras.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hace falta pedagog\u00eda jur\u00eddica. Saber qu\u00e9 es libertad de expresi\u00f3n, qu\u00e9 es discurso del odio, y qu\u00e9 es simplemente mal gusto. Saber que la ley protege incluso lo que no nos gusta o no compartimos. Porque proteger la libertad no es proteger el confort, sino permitir que ideas distintas puedan coexistir sin miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>No, no todo est\u00e1 permitido. Pero tampoco todo debe ser perseguido.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que s\u00ed: \u201csolo es Twitter\u201d no deber\u00eda ser una excusa para el odio. Pero tampoco deber\u00eda serlo para callar al que disiente. Lo que necesitamos no es m\u00e1s silencio, sino m\u00e1s criterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque s\u00ed: las palabras importan. Y porque importan, tambi\u00e9n debemos defender <strong>el derecho a usarlas, a discutirlas, a resistirlas y a entenderlas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una sociedad democr\u00e1tica no se construye en el mutismo ni en la persecuci\u00f3n de lo inc\u00f3modo, sino en el <strong>ruido f\u00e9rtil del desacuerdo libre<\/strong>. La libertad de expresi\u00f3n no es un premio al buen comportamiento. Es <strong>el fundamento mismo del debate social<\/strong>, y sin ella, todo lo dem\u00e1s se apaga.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Protejamos el derecho a hablar, no porque estemos siempre de acuerdo, sino precisamente porque -casi nunca- lo estamos.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez que alguien dice algo provocador en redes sociales, Dios mata a un gatito y buena parte del universo levanta el dedo acusador. 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